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"Será necesario generar normas y adecuar mecanismos para la venta de biodiesel a las petroleras"
A partir de 2010 en la Argentina comenzará a regir la norma por la cual los combustibles regulares deberán contener un 'corte obligatorio' de un 5% de biocombustibles. En una entrevista concedida a Urgente24, el presidente de la Cámara Argentina de Biocombustibles (Carbio) se refirió sobre la actualidad de la industria de los combustibles vegetales en el país. POR LUCIANO DRECO | 20/07/2009 | 15:50 Según un estudio del Fondo de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el nuestro es uno de los países con el potencial más alto para producir biocombustibles, tanto biodiesel (en base a soja) y etanol (en base a caña de azúcar). En una entrevista concedida a Urgente24, Fernando Peláez, presidente de la Cámara Argentina de Biocombustibles (Carbio) se refirió sobre la actualidad de la industria de los combustibles vegetales en el país.
Fernando Peláez- Después de un difícil 1er semestre, -consecuencia de los excedentes de biodiesel y de la baja de los precios y márgenes- la industria está acomodándose nuevamente buscando un piso de precio que permita tener las plantas en funcionamiento. Aun el mercado no se ha estabilizado y pueden esperarse algunos problemas por la caída de la demanda y variaciones de precios relativos.
-El mercado europeo privilegia al biodiesel considerado 'sustentable', que es aquel que cumple ciertas condiciones de producción que le permiten, entre otras cosas, tener un balance de Gases de Efecto Invernadero positivo. La industria local cumple ampliamente con los condicionamientos europeos ya que el biodiesel argentino a partir de aceite de soja es, desde todo punto de vista, uno de los biocombustibles más sustentables que existen. Esto se debe a que nuestro país posee una de las industrias de biodiesel más modernas del mundo. Las plantas están ubicadas de modo tal que conforman el principal polo aceitero y esta concentración hace que las distancias desde la zona de producción hasta los puertos de embarque sean, en promedio, de unos 300 kilómetros lo que minimiza el consumo de energía de la carga y la incidencia del transporte. Además, las nuevas plantas inauguradas en los últimos 2 años, cuentan con tecnología de punta y una importante escala de producción industrial cumpliendo así todas las normas de calidad de combustibles europeas y norteamericanas.
La capacidad instalada de las plantas que pertenecen a Carbio es de aproximadamente 1,5 millones de toneladas, siendo la demanda estimada de Biodiesel necesaria para el corte obligatorio que comienza a regir en enero de 2010 de 600.000 toneladas
-Mediante reuniones entre las industrias petroleras, automotrices y de biodiesel, se ha alcanzado un acuerdo de calidad del biodiesel. El posible adelantamiento podría ayudar a poner en marcha el sistema, que de otro modo difícilmente alcanzará el estado de régimen (abastecimiento de todos los surtidores del país con un 5% de Biodiesel) en la fecha estipulada por la ley correspondiente.
-Los incentivos son los indicados en la ley correspondiente.
-En la actualidad, en el abordaje de este tema hay mucha desinformación. La disponibilidad de materia prima para la producción de biodiesel se presenta erróneamente como un problema para el abastecimiento mundial de alimento, ya que se cree que la producción de cultivos energéticos –destinados a la producción de biocombustibles- compite con el espacio para cultivar alimentos. Estudios de la FAO demuestran que la presente demanda de materias primas agrícolas y agroindustriales para producir biocombustibles no supera el equivalente al 3% del total de la superficie mundial cultivada. En el caso particular de la soja hay
que considerar que el 80% de cada poroto es usado para el consumo humano y
animal como harina de soja y pellets y sólo el 18% es utilizado para la
producción de aceite necesaria para la producción de biodiesel. El biodiesel tampoco es el responsable del aumento del precio en los alimentos. Las causas deben buscarse en factores externos a la producción de bioenergía: la inherente variabilidad de los cultivos, acentuada por el efecto de los cambios climáticos y por el creciente desbalance estructural entre demanda y oferta producida por la transición alimentaria en países como China e India (como ejemplo podemos indicar que ha habido un aumento de más del 100% en el consumo de carne en China, desde 1995 hasta ahora y se necesitan más de 10 kg de granos para producir un kilo de carne). La utilización de combustibles de
aceites vegetales debe tomarse, más bien, como una respuesta a la necesidad de
diversificar la matriz energética y de favorecer su independencia en relación al
uso de combustibles fósiles importados. Fuente: U24
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