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Por
Elizabeth Dowdeswell, Directora Ejecutiva,
PNUMA
La
destrucción de la capa de ozono es uno de
los problemas ambientales más graves que
debemos enfrentar hoy día. Podría ser
responsable de millones de casos de cáncer
de la piel a nivel mundial y perjudicar la
producción agrícola. Sin embargo podemos
cobrar ánimos, ya que ha motivado a la
comunidad internacional a acordar medidas
prácticas para protegerse de una amenaza
común.
En
1987, los gobiernos de todos los países del
mundo acordaron tomar las medidas necesarias
para solucionar este grave problema firmando
el Protocolo de Montreal relativo a las
Sustancias que agotan la Capa de Ozono. Fue
un acuerdo notable que sentó un precedente
para una mayor cooperación internacional en
encarar los problemas globales del medio
ambiente. Bajo los auspicios del Programa de
las Naciones Unidas para el Medio Ambiente
(PNUMA), los científicos, industrialistas y
gobiernos se reunieron para iniciar una
acción preventiva global. El resultado fue
un acuerdo mediante el cual se
comprometieron los países desarrollados a
una acción inmediata, y los en desarrollo a
cumplir el mismo compromiso en un plazo de
diez años.
Desde entonces, se han presentado nuevas
pruebas científicas de que la destrucción
del ozono está ocurriendo más rápidamente
que la previsto. Pero los líderes mundiales
han actuado muy bien en este asunto. En 1990
se hicieron enmiendas importantes al
Protocolo de Montreal, en Londres, y en 1992
en Copenhague, para acelerar la eliminación
de las sustancias destructoras del ozono.
Muchos países han reaccionado ante esta
amenaza creciente optando por eliminar la
producción y consumo de las sustancias
destructoras del ozono más rápidamente que
lo estipulado por el tratado. Se facilitó un
mecanismo financiero para estimular la
acción de las naciones en desarrollo. El
resultado demuestra que las partes del
Protocolo han anticipado la ejecución de las
disposiciones del tratado.
Así,
la historia de cómo se desarrollaron y se
siguen desarrollando el Convenio de Viena y
el Protocolo de Montreal, sirve de ejemplo
de cómo el PNUMA colabora con la comunidad
internacional para asegurar un desarrollo
viable. Compartiendo la información y
facilitando las transmisiones de tecnología
y asistencia financiera a los países más
pobres, se puede hacer mucho para proteger y
mejorar el medio ambiente mundial. Este es
el cometido del PNUMA, y en muchos otros
campos como la biodiversidad,
desertificación y cambios climáticos, la
organización seguirá catalizando y
coordinando las actividades para promover un
medio ambiente seguro para las futuras
generaciones en el mundo entero.
Es
esencial que los recursos mundiales, humanos
y financieros, se canalicen en actividades
constructivas para que los países
desarrollados y en desarrollo puedan luchar
en condiciones de igualdad, por una mejor
vida para todos.
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¿Qué es
la Capa de Ozono? |
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La
vida en la Tierra ha sido protegida durante
millares de años por una capa de veneno
vital en la atmósfera. Esta capa, compuesta
de ozono, sirve de escudo para proteger a la
Tierra contra las dañinas radiaciones
ultravioletas del sol. Hasta donde sabemos,
es exclusiva de nuestro planeta. Si
desapareciera, la luz ultravioleta del sol
esterilizaría la superficie del globo y
aniquilaría toda la vida terrestre.
El
ozono es una forma de oxígeno cuya molécula
tiene tres átomos, en vez de los dos del
oxígeno común. El tercer átomo es el que
hace que el gas que respiramos sea venenoso;
mortal, si se aspira una pequeñísima porción
de esta sustancia. Por medio de procesos
atmosféricos naturales, las moléculas de
ozono se crean y se destruyen continuamente.
Las radiaciones ultravioletas del sol
descomponen las moléculas de oxígeno en
átomos que entonces se combinan con otras
moléculas de oxígeno para formar el ozono.
El
ozono no es un gas estable y es muy
vulnerable a ser destruido por los
compuestos naturales que contienen
nitrógeno, hidrógeno y cloro.
Cerca de la superficie de la Tierra (la
troposfera), el ozono es un contaminante que
causa muchos problemas; forma parte del smog
fotoquímico y del cóctel de contaminantes
que se conoce popularmente como la lluvia
ácida. Pero en la seguridad de la
estratosfera, de 15 a 50 km. sobre la
superficie, el gas azulado y de olor fuerte
es tan importante para la vida como el
propio oxigeno.
El
frágil escudo
El
ozono forma un frágil escudo, en apariencia
inmaterial pero muy eficaz. Está tan
esparcido por los 35 km. de espesor de la
estratosfera que si se lo comprimiera
formaría una capa en torno a la Tierra, no
más gruesa que la suela de un zapato. La
concentración del ozono estratosférico varía
con la altura, pero nunca es más de una
cienmilésima de la atmósfera en que se
encuentra.
Sin
embargo, este filtro tan delgado es
suficiente para bloquear casi todas las
dañinas radiaciones ultravioletas del sol.
Cuanto menor es la longitud de la onda de la
luz ultravioleta, más daño pueda causar a la
vida, pero también es más fácilmente
absorbida por la capa de ozono.
La
radiación ultravioleta de menor longitud,
conocida como UV, es letal para todas las
formas de vida y es bloqueada casi por
completo. La radiación UVA, de mayor
longitud, es relativamente inofensiva y pasa
casi en su totalidad a través de la capa.
Entre ambas está la UVB, menos letal que la
UVC, pero peligrosa; la capa de ozono la
absorbe en su mayor parte.
Cualquier daño a la capa de ozono aumentará
la radiación UVB, a igualdad de otras
condiciones. Sin embargo, esta radiación
está también limitada por el ozono
troposférico, los aerosoles y las nubes. El
aumento de la contaminación del aire en las
últimas décadas ha ocultado cualquier
incremento de la radiación, pero esta
salvaguardia podría desaparecer si los
esfuerzos para limpiar la atmósfera tienen
éxito. Se han observado aumentos bien
definidos de la radiación UVB en zonas que
experimentan períodos de intensa destrucción
del ozono.
Riesgos para la salud y el medio ambiente
Cualquier aumento de la radiación UVB que
llegue hasta la superficie de la Tierra
tiene el potencial para provocar daños al
medio ambiente y a la vida terrestre. Los
resultados indican que los tipos más comunes
y menos peligrosos de cáncer de la piel, no
melanomas, son causados por las radiaciones
UVA y UVB. Se calcula que para el año 2000
la pérdida de la capa de ozono será del S al
10% para las latitudes medias durante el
verano.
Según los datos actuales una disminución
constante del 10% conduciría a un aumento
del 26% en la incidencia del cáncer de la
piel. Las últimas pruebas indican que la
radiación UVB es una causa de los melanomas
más raros pero malignos y virulentos. La
gente de piel blanca que tiene pocos
pigmentos protectores es la más susceptible
al cáncer cutáneo, aunque todos están
expuestos al peligro.
El
aumento de la radiación UVB también
provocará un aumento de los males oculares
tales como las cataratas, la deformación del
cristalino y la presbicia. Se espera un
aumento considerable de las cataratas, causa
principal de la ceguera en todo el mundo.
Una reducción del 1% de ozono puede provocar
entre 100.000 y 150.000 casos adicionales de
ceguera causada por cataratas. Las cataratas
son causa de la ceguera de 12 a 15 millones
de personas en todo el mundo y de problemas
de visión para otros 18 a 30 millones. La
radiación UVC es más dañina que la UVB en
causar la ceguera producida por el reflejo
de la nieve, pero menos dañina en causar
cataratas y ceguera.
La
exposición a una mayor radiación UVB podría
suprimir la eficiencia del sistema
inmunológico del cuerpo humano. La
investigación confirma que la radiación UVB
tiene un profundo efecto sobre el sistema
inmunológico, cuyos cambios podrían aumentar
los casos de enfermedades infecciosas con la
posible reducción de la eficiencia de los
programas de inmunización. La
inmunosupresión por la radiación UVB ocurre
independientemente de la pigmentación de la
piel humana. Tales efectos exacerbarían los
problemas de salud de muchos países en
desarrollo.
El
aumento de la radiación UVB además
provocaría cambios en la composición química
de varias especies de plantas, cuyo
resultado sería una disminución de las
cosechas y perjuicios a los bosques. Dos
tercios de las plantas de cultivo y otras
sometidas a pruebas de tolerancia de la luz
ultravioleta demostraron ser sensibles a
ella. Entre las más vulnerables se
incluyeron las de la familia de los
guisantes y las habichuelas, los melones, la
mostaza y las coles; se determinó también
que el aumento de la radiación UVB disminuye
la calidad de ciertas variedades del tomate,
la patata, la remolacha azucarera y la soja.
Casi
la mitad de las jóvenes plantas de las
variedades de coníferas con las que se
experimentó fue perjudicada por la limitando
el crecimiento de algunas plantas (por
ejemplo el centeno, el maíz y el girasol).
Sin embargo, es difícil hacer predicciones
cuantitativas ya que otros factores
ambientales entran en juego.
De
igual manera, la radiación UVB afecta la
vida submarina y provoca daños hasta 20
metros de profundidad, en aguas claras. Es
muy perjudicial para las pequeñas criaturas
del plancton, las larvas de peces, los
cangrejos, los camarones y similares, al
igual que para las plantas acuáticas. Puesto
que todos estos organismos forman parte de
la cadena alimenticia marina, una
disminución de sus números puede provocar
asimismo una reducción de los peces. La
investigación ya ha demostrado que en
algunas zonas el ecosistema acuático está
sometido a ataque por la radiación UVB cuyo
aumento podría tener graves efectos
detrimentales.
Los
países que dependen del pescado como una
importante fuente alimenticia podrían sufrir
consecuencias graves. Al mismo tiempo, una
disminución en el número de las pequeñas
criaturas del fitoplancton marino despojaría
a los océanos de su potencial como
colectores de dióxido de carbono,
contribuyendo así a un aumento del gas en la
atmósfera y al calentamiento global
consecuente.
Los
materiales utilizados en la construcción,
las pinturas y los envases y muchas otras
sustancias son degradados por la radiación
UVB. Los plásticos utilizados al aire libre
son los más afectados y el daño es más grave
en las regiones tropicales donde la
degradación es intensificada por las
temperaturas y niveles de luz solar más
elevados. Los costos de los daños podrían
ascender a miles de millones de dólares
anuales.
La
destrucción del ozono estratosférico
agravaría la contaminación fotoquímica en la
troposfera y aumentaría el ozono cerca de la
superficie de la Tierra donde no se lo
desea. La contaminación fotoquímica ocurre
principalmente en las ciudades donde los
gases de escape y las emisiones industriales
tienen su mayor concentración. Esto tendría
sus propios efectos sobre la salud humana,
al igual que sobre las cosechas, los
ecosistemas y los materiales de los que
dependemos.
La
Tierra y sus habitantes tienen mucho en
juego en la preservación del frágil escudo
de la capa de ozono. Pero inconscientemente
hemos venido sometiendo a la capa de ozono a
ataques subrepticios y sostenidos.
Las
sustancias milagrosas
Durante medio siglo, las sustancias químicas
más perjudiciales para la capa de ozono
fueron consideradas milagrosas, de una
utilidad incomparable para la industria y
los consumidores e inocuas para los seres
humanos y el medio ambiente. Inertes, muy
estables, ni inflamables ni venenosos,
fáciles de almacenar y baratos de producir,
los clorofluorocarbonos (CFC) parecían
ideales para el mundo moderno.
No
sorprende, entonces, que su uso se haya
generalizado más y más. Inventados casi por
casualidad en 1928, se los usó inicialmente
como líquido frigorígeno de los
refrigeradores. A partir de 1950, han sido
usados como gases propulsores en los
aerosoles. La revolución informática
permitió que se usaran como solventes de
gran eficacia, debido a que pueden limpiar
los circuitos delicados sin dañar sus bases
de plástico. Y la revolución de la comida al
paso los utilizó para dar cohesión al
material alveolar de los vasos y recipientes
desechables.
La
mayor parte de los CFC producidos en el
mundo se utilizan en refrigeradores,
congeladores, acondicionadores de aire,
aerosoles y plásticos expansibles, que
tienen múltiples usos en la construcción, la
industria automotriz y la fabricación de
envases, la limpieza y funciones similares.
La
estructura estable de estas sustancias, tan
útil en la Tierra, les permite atacar la
capa de ozono. Sin cambio alguno, flotan
lentamente hasta la estratosfera, donde la
intensa radiación UVC rompe sus enlaces
químicos. Así se libera el cloro, que
captura un átomo de la molécula de ozono y
lo convierte en oxígeno común. El cloro
actúa como catalizador y provoca esta
destrucción sin sufrir ningún cambio
permanente él mismo, de modo que puede
repetir el proceso. En estas condiciones,
cada molécula de CFC destruye miles de
moléculas de ozono.
Los
halones, con una estructura semejante a la
de los CFC, pero que contienen átomos de
bromo en vez de cloro, son aún más dañinos.
Los halones se usan principalmente como
extintores de incendios, y una dosis de
exposición por superior destruyen más ozono
que los CFC. Las concentraciones de halones
si bien muy pequeñas se duplican en la
atmósfera cada cinco años. También están
aumentando con rapidez los CFC más dañinos;
las concentraciones de CFC 11 y CFC12 (el
más común), se duplican cada diecisiete años
y el CFC 13 se duplica cada seis años.
Las
sustancias químicas más peligrosas tienen
una vida muy larga. El CFC I dura en la
atmósfera un promedio de setenta y cuatro
años, el CFC 12 tiene una vida media de
ciento once años, el CFC 113 permanece
durante unos noventa años y el halón 1301
dura un promedio de ciento diez años. Esto
les da tiempo suficiente para ascender a la
estratosfera y permanecer allí, destruyendo
el ozono.
Otros compuestos de cloro y bromo, como el
tetracloruro de carbono, el metil cloroformo
y el bromuro de metilo, también son dañinos
para la capa de ozono. El tetracloruro de
carbono, que también se usa para combatir
incendios, y para los pesticidas, la
limpieza en seco y los fumigantes para
cereales, es algo más destructivo que el más
dañino de los CFC.
El
metilcloroformo muy usado para la limpieza
de metales, no es tan perjudicial, pero
igualmente representa una amenaza, ya que su
uso se duplica cada diez años.
Los
óxidos nitrosos, liberados por los
fertilizantes nitrogenados y por la quema de
combustibles fósiles, destruyen el ozono y
tienen larga vida, pero sólo llegan a la
estratosfera en proporciones muy pequeñas.
Además, algunas de las sustancias
desarrolladas para servir de sustitutos
provisionales a los CFC, los HCFC
(hidroclorofluorocarbonos) y los HBFC
(hidrobromofluorocarbonos) también están
destruyendo la capa de ozono, pero mucho
menos que los CFC.
El
bromuro de metilo se utiliza como un
fumigante de múltiples aplicaciones y se usa
en algunos procesos químicos y en la
síntesis orgánica. A diferencia de los CFC y
halones, el bromuro de metilo también ocurre
en la naturaleza y se cree que alrededor del
50% del bromuro de metilo encontrado en la
atmósfera es emitido por fuentes naturales.
Pero todavía no se han calculado exactamente
los efectos de las fuentes naturales y
antropogénicas.
Los
aviones supersónicos y el transbordador
espacial liberan respectivamente óxidos
nitrosos y cloro en la atmósfera, pero los
estudios indican un impacto insignificante.
Se necesita un estudio más a fondo para
poder calcular el impacto de los aviones
supersónicos.
El
agujero de la Antártida
Ya
se ha demostrado que los CFC son la
principal causa detrás de la prueba más
impresionante de la destrucción del ozono.
Cada primavera austral se abre un "agujero"
en la capa de ozono sobre la Antártida, tan
extenso como los Estados Unidos y tan
profundo como el Monte Everest. El agujero
ha crecido casi todos los años, desde 1979.
En los últimos años, el agujero ha aparecido
cada año, excepto en 1988.
En
1992, cuando el agujero alcanzó su mayor
tamaño, la destrucción del ozono alcanzó un
60% más que en las observaciones anteriores.
El agujero cubría 60 millones de km2
comparado con 44 millones de km2. En 1992,
el agujero se observó durante un periodo más
largo, probablemente porque las partículas
lanzadas por el volcán Monte Pinatubo
aumentaron la destrucción de la capa de
ozono. Evaluaciones de la capa de ozono en
algunos puestos de observación en 1992
también demostraron la destrucción total de
la capa de ozono entre los 14 y los 20 km.
de altura.
Nadie sabe cuáles serán las consecuencias
del agujero en la capa de ozono, pero la
investigación científica exhaustiva no ha
dejado dudas en cuanto a la responsabilidad
de los CFC. Al parecer, su acción es
favorecida por las condiciones
meteorológicas exclusivas de la zona, que
crean una masa aislada de aire muy frío
alrededor del Polo Sur.
Agotamiento en el hemisferio norte
Las
observaciones de la destrucción de la capa
de ozono en el hemisferio Norte no son menos
inquietantes que las de la región antártica.
Si bien no hay un "agujero del Artico",
debido a ciertos factores meteorológicos, en
enero de 1993, la cantidad de ozono en todo
el hemisferio Norte sobre la franja que va
de los 45°a los 65° de latitud norte había
disminuido entre el 12% y el 15% y durante
casi todo el mes de febrero de 1993, los
niveles sobre América del Norte y muchas
partes de Europa fueron
Evaluación de la capa de ozono en 1991
El
Informe de la Comisión de Evaluación
Científica para 1991 confirmó lo siguiente:
-
El
ozono sigue disminuyendo en todas las
latitudes, excepto en los trópicos.
-
El
descenso general de los niveles de ozono
es alrededor del 3% cada diez años. La
disminución de ozono fue mayor en los
años 80 que en los años 70.
-
La
disminución de los niveles de ozono en
la estratosfera inferior (12 a 23 km.
sobre la Tierra) cada diez años asciende
al 10%.
-
En
algunos lugares se ha observado un
aumento de la radiación UVB,
conjuntamente con disminuciones del
ozono más del 1% de aumento de UVB por
cada disminución porcentual del ozono.
-
Los
modelos actuales elaborados por
computadora subestiman la pérdida de
ozono.
-
Los
incidentes como las erupciones
volcánicas aumentan la pérdida de ozono
al intensificar los efectos de los CFC.
Se
calcula que si las emisiones de los CFC y
halones continúan creciendo como en el
pasado, la capa de ozono será reducida en un
20% en el tiempo de vida de los niños de
hoy. Según se estima, sólo la mitad de esta
pérdida del escudo protector provocaría en
los Estados Unidos 1,5 millones más de casos
fatales de cáncer de la piel y 5 millones
más de cataratas.
Los
CFC y el calentamiento de la Tierra
Los
CFC y los halones contribuyen al efecto
invernadero, y pueden causar el
calentamiento de la Tierra. Teóricamente,
una molécula de CFC11 ó 12 es más de 10.000
veces más efectiva que una molécula de
bióxido de carbono, en su aporte al
calentamiento del planeta. Sin embargo, se
desconoce el efecto neto sobre el
calentamiento de la Tierra de la emisión a
la atmósfera de las sustancias dañinas para
el ozono y la destrucción ulterior de la
capa de ozono. El enfriamiento por radiación
provocado por la pérdida del ozono
estratosférico inferior podría compensar el
calentamiento causado por las sustancias
químicas destructoras del ozono.
No
obstante, el delicado equilibrio de la
atmósfera no debe someterse a prueba porque
no podemos pronosticar las consecuencias con
seguridad absoluta. El agujero de la
Antártida es un terrible ejemplo de la
intromisión del hombre en la atmósfera
natural.
Los
orígenes - Advertencias científicas
La
protección de la capa de ozono ha sido
objeto de atención del PNUMA desde sus
orígenes en 1972. El problema fue tratado un
la Conferencia sobre el Medio Ambiente
Humano que se realizó en Estocolmo y dio
origen al PNUMA. En esos días, la
preocupación estaba concentrada en el daño
que podrían provocar a la capa de ozono los
centenares de aviones supersónicos que se
suponía estarían en servicio a fines de la
década de 1980, los frecuentes vuelos del
transbordador espacial que estaban planeados
y la liberación de los óxidos nitrosos de
los fertilizantes. Pero a mediados de la
década de 1970 se comprobó que buena parte
de éstos eran motivos de falsa alarma.
En
1974, Sherwood Rowland y Mario Molina de la
Universidad de California en Berkeley
publicaron un artículo sugiriendo que los
CFC podrían desempeñar un papel fundamental
en la destrucción del ozono en la
estratosfera. Su investigación fue instigada
por James Lovelock quien descubrió que los
CFC se hallaban más o menos uniformemente
distribuidos en la atmósfera global, lo que
indicaba que no se descomponían como la
mayor parte de las demás sustancias químicas
artificiales.
Rowland y Molina sostuvieron que las
moléculas estables de CFC podían ascender a
la estratosfera y destruir las moléculas de
ozono. Dedujeron que el proceso se basaba en
dos reacciones químicas, en tanto que en la
actualidad se han identificado unas 200
reacciones que podrían tener un efecto sobre
la destrucción del ozono. Pero su tesis
básica ha sido respaldada y está considerada
como la forma principal de la destrucción
del ozono.
Acción internacional
Aunque en esa época la hipótesis de Rowland
y Molina fue un punto controvertido, dio la
alarma en muchos países. Mientras que
continuaba el debate, fue aumentando la
presión para el control de los CFC.
Entretanto, el PNUMA estableció las bases
para la acción internacional.
En
marzo de 1977, los expertos de 32 países se
reunieron en Washington, donde se adoptó el
Plan Mundial de Acción sobre la Capa de
Ozono. El Plan abarcaba la investigación de
los procesos que controlan la concentración
del ozono en la estratosfera; la vigilancia
del ozono y la radiación solar; el efecto de
la destrucción del ozono sobre la salud
humana, los ecosistemas y el clima; y la
creación de sistemas para estimar los costos
y beneficios de las medidas de control. Las
agencias de las Naciones Unidas y las
organizaciones no gubernamentales (ONG)
asumieron la responsabilidad por
determinados aspectos del programa y el
PNUMA fue nombrado coordinador.
Para
asistir al PNUMA, se estableció un Comité
Coordinador sobre la Capa de Ozono (CCCO),
formado por las organizaciones
intergubernamentales, los expertos
gubernamentales y la Asociación de
Industrias Químicas. Los nueve informes de
cálculos del CCCO conformaron las bases de
las negociaciones internacionales
posteriores sobre la protección de la capa
de ozono. La reunión de Washington incitó a
los Estados Unidos y, luego a Canadá, Suecia
y Noruega, a prohibir el uso de los CFC en
los aerosoles, que en aquel entonces eran
responsables por la mitad del uso global de
los CFC. Pero la prohibición no abarcó los
usos esenciales para fines médicos y
similares. Además, la Comunidad Europea
acordó no aumentar su capacidad de
producción de CFCI I y 12. Estas medidas
sólo proporcionaron un alivio temporal.
Después de haberse reducido durante varios
años, las emisiones de CFC 11 y 12 volvieron
a aumentar a comienzos de la década de 19X0,
debido a los usos no relacionados con
aerosoles. Dado que la capacidad de la CEE
era mucho mayor que la producción real, su
congelamiento no sirvió de mucho para
reducir el crecimiento de la industria. Pero
la medida sobre los aerosoles hizo que
disminuyera la presión del público por los
controles. El PNUMA se quedó sólo, con la
responsabilidad de mantener el problema de
la destrucción del ozono en los temarios
internacionales.
El
Convenio de Viena para la Protección de la
Capa de Ozono
En
1981, el Consejo de Administración del PNUMA
creó un grupo de trabajo ad hoc de expertos
legales y técnicos para elaborar el marco
general del Convenio para la Protección de
la Capa de Ozono. El objetivo perseguido era
crear un tratado general para abordar el
problema de la destrucción del ozono. El
primer paso hacia la protección del ozono se
consideraba bastante sencillo, pero pasaron
cuatro años antes de poder llegar a un
acuerdo. El marco general del Convenio para
la Protección de la Capa de Ozono se acordó
en Viena en marzo de 1985. Este fue un logro
extraordinario, ya que fue el primer acuerdo
internacional que reconoció los posibles
efectos adversos sobre el medio ambiente
global futuro más bien que el actual. Las
naciones se pusieron de acuerdo en principio
para hacer frente a un problema ambiental
global, antes de que sus efectos se
sintieran.u o fueran demostrados en forma
científica.
El
propósito principal del Convenio de Viena es
estimular la investigación y observación
científicas y la cooperación entre las
naciones a fin de tener un mejor
entendimiento de los procesos atmosféricos a
nivel mundial. Se acordó cl control de
numerosas sustancias y también una
investigación más detallada. El Convenio
estableció los protocolos para el futuro y
especificó los procedimientos para las
enmiendas y resolución de disputas.
Mientras los expertos preparaban las medidas
específicas a tomar, en mayo de 1985, la
revista Nature publicó un informe sobre el
trabajo del Dr. Joe Famman y sus colegas
británicos sobre una destrucción a gran
escala del ozono en la Antártida. Los
descubrimientos fueron comprobados por las
observaciones de los satélites
estadounidenses y presentaron la primera
prueba de una destrucción del ozono tan
grave que urgía tomar medidas específicas.
Como consecuencia de ello, se llegó a un
acuerdo en septiembre de 1987 sobre las
medidas específicas a tomar y se firmó el
Protocolo de Montreal relativo a las
Sustancias que Agotan la Capa de Ozono.
Conforme a lo establecido en el Protocolo se
dio el primer paso concreto para proteger la
capa de ozono: una reducción del 50% en la
producción de los CFC especificados antes
del año 1999 y un congelamiento del consumo
de halones.
Desarrollo del Protocolo de Montreal,
1987-1992
El
Protocolo contiene muchas cláusulas
innovadoras, que dan margen para una
evaluación científica y técnica de la
destrucción del ozono. Los resultados de
estas revisiones progresivas se discutirían
detalladamente por lo menos una vez cada
cuatro años. Se reconoció que los países en
desarrollo experimentarían dificultades en
la puesta en aplicación del Protocolo, y se
les dio un plazo de diez años, además de
asistencia técnica y ayuda financiera.
Para
impedir la exportación de las sustancias
destructoras del ozono a los países que no
se habían suscrito a los objetivos del
Protocolo, se impusieron restricciones
comerciales. No se permitió que las partes
comerciaran en sustancias controladas con
los países que no habían firmado el tratado.
Cada parte presenta un informe anual de su
producción y consumo de las sustancias para
que se pueda comprobar el cumplimiento de
las medidas de control.
En
los mismos momentos en que las naciones
firmaban el Protocolo de Montreal, los
nuevos descubrimientos científicos indicaban
que las medidas de control eran
insuficientes para restaurar la capa de
ozono. Por lo demás, los países en
desarrollo expresaron su preocupación por
los términos muy vagos sobre la transmisión
de tecnología y ayuda financiera.
La
Primera Reunión de las Partes del Protocolo,
celebrada en Helsinki en 1989, reconoció
estas preocupaciones. Los delegados
declararon su intención de eliminar las
sustancias destructoras del ozono hacia el
año 2000, y se organizó un grupo de trabajo
para crear un mecanismo financiero para
ayudar a los países en desarrollo. Se
organizó otro grupo para preparar las
enmiendas y ajustes en el Protocolo. Se
crearon Comisiones para calcular los efectos
científicos y ambientales y los aspectos
económicos y tecnológicos y presentar un
informe antes de fines de 1989.
Las
Comisiones presentaron un informe sobre
estos asuntos en agosto de 1989. Se demostró
que la destrucción del ozono era mucho más
grave que la prevista por los modelos
teóricos, y que las medidas de control
establecidas por el Protocolo de 1987 no la
refrenarían, al contrario, la destrucción
continuaría. Pero las Comisiones también
indicaron que sería posible eliminar las
sustancias destructoras del ozono hacia el
año 2000. Se identificaron más sustancias
.destructoras y se puso en evidencia la
:necesidad de la transmisión de tecnología y
ayuda financiera a los países en desarrollo
para la puesta en aplicación de las
reducciones.
Los
dos grupos de trabajo de las partes
discutieron acaloradamente las opciones de
política a fines de 1989 y en la primera
mitad de 1990. Hubo muchos desacuerdos,
especialmente sobre los halones, el
metilcloroformo, la transmisión de
tecnología y el mecanismo financiero para
ayudar a los países en desarrollo. En junio
de 1990, en la Segunda Reunión de las Partes
en Londres, 54 países partes acordaron un
conjunto de medidas que fuera satisfactorio
para todos. Cuarenta y dos países que no
estaban en el tratado también expresaron su
conformidad.
A
consecuencia de la Segunda Reunión, los
cronogramas de Montreal se ajustaron para
que los cinco CFC y tres halones
inicialmente incluidos en el Protocolo
fueran eliminados hacia el año 2000. Otros
CFC halogenados y tetracloruros de carbono
se controlarán y finalmente se eliminarán
hacia el año 2000. El metilcloroformo se
controlará y eliminará hacia el año 2005.
Los
HCFC, sustitutos de los CFC, que también
destruyen el ozono, se clasificaron en un
anexo separado como sustancias transitorias.
Las partes también acordaron limitar el
empleo de los HCFC a usos esenciales. Cada
país debe presentar un informe sobre su
producción y consumo de estas sustancias.
Se
redactaron las disposiciones especiales en
el Protocolo sobre la transmisión de
tecnología a los países en desarrollo y la
creación de un mecanismo financiero,
incluyendo un Fondo Multilateral (para
sufragar los costos acordados para la puesta
en aplicación del tratado). El Fondo se
iniciaría sobre una base provisional hasta
que la Enmienda de Londres entrara en vigor.
Se les pidió a las Comisiones que estudiaran
todos los aspectos de la destrucción del
ozono y que comunicaran los resultados de la
investigación en noviembre de 1991
Los
informes de 1991 confirmaron que las
reducciones de ozono continúan todas las
latitudes, excepto en los trópicos. Se
recomendaron medidas de control aún más
rigurosas y controles sobre los HCFs y el
bromuro de metilo, otra sustancia que
destruye el ozono. Las Comisiones también
informaron que muchos países habían reducido
su consumo más allá de 1o requerido por el
Protocolo, y que una eliminación más rápida
era factible desde el punto de vista
técnico, económico y administrativo.
Las
partes se reunieron por cuarta vez en
Copenhague en 1992 para estudiar los
informes de las Comisiones. Acordaron
eliminar todos los CFC, tetracloruros de
carbono y metilcloroformo hacia 1996. Los
halones, cuya eliminación se considera la
más difícil, puesto que no hay sustitutos,
se eliminarían hacia 1994.
Los
HCFC se eliminarían a fines del año 2030.
Esta fecha atrasada se debió a que se quería
estimular primero el uso de los HCFC, con un
bajo potencial de destrucción del ozono,
para reemplazar a los CFC. Muchas partes
fueron de opinión que ningún país invertiría
en las tecnologías de los HCFC a menos que
tuviera la seguridad de contar con
suficiente tiempo para obtener un beneficio
adecuado. Por otra parte, a falta de una
inversión suficiente en los HCFC, se
seguirían usando los CFC mucho más dañinos.
Otros, en cambio, sostuvieron que una
transición a las tecnologías completamente
seguras para el ozono era posible y que no
debía fomentarse el uso prolongado de los
HCFC.
El
bromuro de metilo, que se usa como fumigante
en la agricultura, la construcción y el
almacenamiento, se discutió con muchos
detalles y algunas partes sostuvieron que
una eliminación prematura podría arruinar la
agricultura y las exportaciones de muchos
países. Se acordó que el consumo se
congelaría hacia 1995 y entretanto se harían
más estudios del efecto del bromuro de
metilo sobre la capa de ozono y las
consecuencias de su eliminación. Las partes
también decidieron confirmar el Fondo
Multilateral en Montreal.
Tanto el Convenio como el Protocolo se rigen
por medio de reuniones regulares de las
partes. Las partes del Protocolo se reúnen
una vez al año, y las partes al Convenio,
una vez cada tres años. El Convenio se
centra en la investigación de la capa de
ozono en tanto que el Protocolo aplica las
medidas de control sobre las sustancias
destructoras del ozono.
Todos los gobiernos están invitados a
participar en estas reuniones, pero sólo las
partes pueden votar. Se presta ayuda
financiera a muchos países en desarrollo
para que puedan asistir. Muchas
organizaciones no gubernamentales asisten a
las reuniones como observadores.
La
Secretaría del Ozono, que forma parte del
PNUMA, desempeña los deberes de su cargo en
todas las reuniones de las partes, sus
comités, grupos de trabajo, etc. También
analiza todos los datos e información
proporcionados por las partes. El Fondo
Multilateral tiene su propia Secretaría en
Montreal para ayudar al Comité Ejecutivo a
satisfacer las necesidades de los países en
desarrollo.
El
Protocolo se revisa de dos maneras: puede
ajustarse y/o enmendarse. Los ajustes
afectan las medidas de control ya incluidas
en el Protocolo. En cambio, las enmiendas se
aplican a las nuevas sustancias o a las
modificaciones de las disposiciones, a
excepción de las medidas de control sobre
sustancias ya incluidas. Incluso después de
la aprobación de las partes, las enmiendas
sólo son aplicables a las partes que
ratifican específicamente la enmienda. Ahora
hay tres protocolos aplicables a diversas
partes. El Protocolo original de 1987, el
Protocolo enmendado en Londres y el
Protocolo enmendado en Copenhague.
Todas las partes están obligadas a eliminar
los cinco CFC originales hacia 1996 y los
tres halones hacia 1994. Todos los otros
CFC, tetracloruros de carbono y
metilcloroformo serían eliminados hacia el
año 1996 por todas las partes adheridas a la
Enmienda de Londres. Los países que
ratificaron la Enmienda de Copenhague,
eliminarán también los
hidrobromofluorocarbonos (HBFC) hacia 1996 y
los HCFC hacia el año 2030. Estas partes
también congelarán el consumo de bromuro de
metilo a los niveles de 1991 hacia el año
1995. Los fabricantes tienen autorizado un
exceso del 10 al 15% de producción de cada
una de las sustancias para que los países en
desarrollo puedan cumplir con sus
necesidades domésticas básicas. Se ha
redactado una disposición que permite la
producción y el consumo en pequeñas
cantidades para cumplir con las necesidades
esenciales tales como la investigación y los
usos médicos después de las fechas de
eliminación de las sustancias.
Recuperación, reclamación y reciclaje
Los
enormes bancos de sustancias controladas que
se encuentran en los equipos existentes
pueden aprovecharse para acelerar la
reducción de la producción. Con este fin,
las partes eximieron el consumo de
sustancias recicladas cuando calcularon el
consumo de acuerdo con el Protocolo. Se
estimulará la recuperación, reclamación y
reciclaje de las sustancias para reducir la
producción y acelerar el cierre de las
fábricas productoras de dichas sustancias.
Reconocimiento de las circunstancias
especiales de los países en desarrollo
La
Primera Reunión de las Partes reconoció a
todos los miembros del Grupo de 77 y a la
República Popular China (130 países) como
países en desarrollo. Turquía, mediante
solicitud especial, también se consideró
nación en desarrollo. Los países en
desarrollo con un consumo anual de
sustancias controladas por habitante
inferior a 0,3 kg. hasta 1999 pueden demorar
diez años la puesta en aplicación de las
disposiciones del Protocolo.
Todo
país en desarrollo que notifique a las
partes que no puede cumplir con el Protocolo
por falta de una tecnología adecuada o de
fondos, tiene derecho a una audiencia sin
temor de que se le considere culpable de
incumplimiento.
Las
disposiciones para la transmisión de
tecnología y ayuda financiera se revisarán
antes de 1995. Después de esta revisión, se
considerará la aplicación de los ajustes y
enmiendas de Copenhague a los países en
desarrollo y también cualquier cambio en las
medidas de control aplicable a esos países.
Restricciones comerciales
Según el Artículo 4 del Protocolo, ninguna
parte podrá exportar a los países que no
están en el tratado sustancias controladas
bajo (i) el Anexo A del Protocolo
(clorofluorocarbonos (CFC) y halones) a
partir del I de enero de 1993 y (ii) el
Anexo B del Protocolo (metilcloroformo,
tetracloruro de carbono y otros CFC) a
partir del 10 de agosto de 1993.
El
párrafo 8 del Artículo 4 estipula que se
permitirán las exportaciones por las partes:
"a cualquier Estado que no se haya adherido
a este Protocolo, si se determina, en una
reunión de las partes, que dicho Estado ha
cumplido con el Artículo 2, los Artículos 2A
a 2E y el presente Artículo y ha
proporcionado datos a tal efecto, según lo
previsto en el Artículo 7".
De
acuerdo con esta disposición, un país que no
esté en el acuerdo puede quedar eximido de
la prohibición comercial sobre una base
anual, pero sólo después de que los datos
proporcionados sobre su producción y consumo
de CFC y halones hayan sido revisados por
una reunión de las partes.
Las
partes tomaron una decisión en noviembre de
1992 durante su Cuarta Reunión en Copenhague
de facilitar la importación de sustancias
controladas hasta noviembre de 1993 por los
países que no estén en el acuerdo siempre
que proporcionen datos sobre la producción y
consumo de sustancias controladas de acuerdo
con el Protocolo de Montreal antes del 31 de
marzo de 1993.
El
Artículo prohibe la importación de
sustancias controladas por los países que no
estén en el acuerdo y también de los
productos que contienen CFC y halones,
enumerados en el Anexo D del Protocolo, es
decir, aerosoles, refrigerantes,
acondicionadores de aire, etc.
Cumplimiento del Protocolo y resolución de
disputas
El
Protocolo controla sus disposiciones
solicitando a las partes que proporcionen a
la Secretaría estadísticas anuales sobre la
producción, las exportaciones e
importaciones a las partes y a los países
que no estén en el acuerdo sobre las
cantidades destruidas, recicladas o
utilizadas como stock de aprovisionamiento.
La Secretaría presenta un análisis anual de
estos datos durante las reuniones de las
partes.
Además de las disposiciones sobre la
resolución de disputas en el Convenio, el
Protocolo tiene su propio procedimiento para
el incumplimiento. Mientras que el
procedimiento de acuerdo con el Convenio es
fundamentalmente judicial, el procedimiento
del Protocolo subraya la conciliación y
ayuda a las partes para que cumplan antes de
tomar otras medidas. En cada reunión de las
partes se elige un Comité de Instrumentación
de 10 miembros, basado en una distribución
geográfica equitativa. El Comité se reúne
dos veces al año.
Si
una parte tiene reservas sobre la puesta en
aplicación del Protocolo por otra parte,
debe presentar el asunto a la Secretaría,
que lo enviará a la parte en cuestión. Si,
en un plazo de tres meses, la parte no ha
contestado a la Secretaría, o si se ha
negado a contestar, se presenta un informe
en la próxima reunión de las partes. Todo el
material pertinente se envía entonces al
Comité de Instrumentación.
El
papel principal del Comité de
Instrumentación es actuar de intermediario
para resolver las disputas relativas al
incumplimiento. Al recibir los documentos,
el Comité puede pedir más información o bien
llevar a cabo su propia investigación. Las
partes toman las medidas necesarias de
acuerdo con las recomendaciones del Comité.
Dependiendo del tipo de incumplimiento, las
medidas pueden variar entre la asistencia
técnica y ayuda financiera y la suspensión,
sujeto a la ley internacional.
El
Comité de Instrumentación hasta la fecha se
ha reunido cinco veces para examinar los
informes de la Secretaría. Felizmente, la
puesta en aplicación se ha efectuado antes
de lo previsto por las disposiciones del
Protocolo. Ha habido alguno que otro
problema debido a informes incompletos o
casos de falta de informes, en su mayor
parte relacionados con los países en
desarrollo y el Fondo Multilateral está
ayudándoles a mejorar la preparación de
informes.
Ayuda financiera a los países en desarrollo
El
logro de los objetivos del Protocolo de
Montreal depende de una cooperación general
entre las naciones del mundo. No es
suficiente que los países desarrollados,
responsables del 85% del consumo de las
sustancias destructoras del ozono en 1986,
participen en el Protocolo. La participación
de los países en desarrollo, que consumieron
sólo el 15%, también es de suma importancia.
El consumo de los CFC en los países en
desarrollo ha aumentado con más rapidez que
en el mundo desarrollado y podría anular el
efecto del Protocolo en dos o tres décadas
si no se adhieren al tratado.
Ya
en 1987 se ofrecieron incentivas a los
países en desarrollo para que cumplieran con
el Protocolo dándoles un plazo de diez años
para la puesta en aplicación (Artículo 5) y
asistencia técnica (Artículo 10). Pero en
1989, muchas de las naciones en desarrollo
más grandes indicaron que las disposiciones
eran insuficientes. Argumentaron que no eran
ellas las responsables de la destrucción de
la capa de ozono. Y como están recién
empezando su desarrollo económico y a
utilizar la tecnología barata de los CFC,
obtenida de los países desarrollados,
necesitan ayuda con los costos. Si van a
someterse a cronogramas rigurosos para
adoptar las nuevas tecnologías, necesitan
que les den esas tecnologías y la ayuda
financiera para ponerlas en aplicación. Esta
ayuda financiera debe ser además de la que
ya reciben y no un desvío. También abogaron
por un nuevo mecanismo para prestar esa
ayuda, ya que las organizaciones actuales
tales como el Banco Mundial aparentemente
favorecen a los donantes.
Las
negociaciones tuvieron lugar entre agosto de
1989 y junio de 1990 y culminaron en la
decisión definitiva de la Segunda Reunión en
Londres de crear un nuevo mecanismo
financiero por medio del Artículo 10 del
Protocolo. Este ayudará a los sujetos al
párrafo I del Artículo 5, es decir, los
países en desarrollo cuyo consumo está por
debajo de los límites establecidos en el
Artículo 5, a cumplir con las medidas de
control del Protocolo.
El
mecanismo comprende un Fondo Multilateral y
otros tipos de cooperación multilateral,
regional y bilateral. El Fondo, aparte de
sufragar los costos marginales de los países
en desarrollo, financiará todas las
funciones de cámara de compensación, es
decir, estudios nacionales, asistencia
técnica, información y formación y los
costos de la Secretaría del Fondo.
El
Fondo opera dentro de un marco de política
establecido por las partes y es administrado
por siete delegados de los países
desarrollados y siete delegados de los
países en desarrollo. El Fondo se financia
por contribuciones de los países
desarrollados sobre la base de la escala de
evaluación de las Naciones Unidas. La
cooperación regional y bilateral también
puede representar contribuciones por una
parte de hasta el 20%.
La
lista de costos marginales que pueden exigir
los países en desarrollo es bastante
completa y abarca los gastos de conversión a
sustancias y tecnologías de alternativa,
patentes, diseños y regalías, formación,
investigación y desarrollo. Asimismo puede
efectuarse el reciclaje de las sustancias
controladas y la modificación o reemplazo
prematuro del equipo existente con la ayuda
del Fondo. El Comité Ejecutivo tiene poderes
discrecionales para incluir costos
marginales que no sean los que figuran en la
lista.
El
Comité Ejecutivo puede acudir al Banco
Mundial, al PNUMA, al Programa de las
Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) o
a otras agencias para poner en aplicación
las actividades del Fondo. La Organización
de las Naciones Unidas para el Desarrollo
Industrial (ONUDI) acaba de unirse a la
lista de agencias de instrumentación. Además
de su papel de agente, el PNUMA es también
el Tesorero del Fondo.
El
Centro de Actividad del Programa para la
Industria y el Medio Ambiente del PNUMA
(CAP/IMA/PNUMA) es responsable de ofrecer
una función de cámara de compensación. El
programa de "Acción por el Ozono" del
CAP/IMA consta de tres elementos
principales:
-
Intercambio de información para
transmitir datos sobre las opciones
políticas y técnicas para la eliminación
de los CFC.
-
La
Cámara de Compensación de Información
sobre Acción por el Ozono, un sistema
computerizado en línea que funciona
conjuntamente con la Cámara de
Compensación de Información
Internacional de Producción más Limpia
contiene datos sobre la eliminación
industrial del uso de las sustancias
destructoras del ozono (SDO). Para cada
una de las materias (espumas, halones,
aerosoles, refrigerantes, solventes), la
Acción por el Ozono recopila datos de
los sectores públicos y privados en el
mundo entero.
-
El
boletín informativo de la Acción por el
Ozono da parte de las iniciativas de los
países y organizaciones suscritos al
Protocolo de Montreal.
-
Se
suministran documentos técnicos y
folletos a las industrias interesadas.
El
elemento de formación facilita a las
personas responsables de adoptar decisiones
en el gobierno y en la industria la última
información sobre las normas de control y
estrategias para las SDO y sobre las
tecnologías y productos sustitutivos.
El
CAP/IMA ayuda a los países en desarrollo con
bajo consumo de SDO en la preparación de los
programas nacionales.
El
Banco Mundial
El
Banco Mundial se encarga de los programas
siguientes para el Fondo:
-
La
puesta en aplicación de los proyectos
específicos de inversión paralelamente
al desarrollo de los programas
nacionales generales.
-
En
cooperación con el PNUD y el PNUMA, la
planificación de inversiones a corto
plazo y ayuda a los gobiernos con
estudios de viabilidad incluyendo
programas de reciclaje para los
refrigerantes, acondicionadores de aire,
extintores de incendios y solventes,
además de promocionar el uso de
sustancias no dañinas al ozono.
-
Se
desarrollan programas que no sólo son
orientados hacia las empresas sino que
incluyen aplicaciones de cu~tas de
importación, subastas y sistemas de
permisos comerciables, y asimismo
enfoques empresariales colectivos a
nivel mundial para una eliminación
rápida de las sustancias controladas.
Programa de las Naciones Unidas para el
Desarrollo (PNUD)
Las
actividades del Programa de las Naciones
Unidas para el Desarrollo con respecto a la
capa de ozono abarcan lo siguiente:
-
Reconocimientos nacionales para
comprender las necesidades y
circunstancias.
-
Programas específicos de formación
nacional, proyectos para demostraciones,
asistencia técnica y estudios de
viabilidad.
Organización de las Naciones Unidas para el
Desarrollo Industrial (ONUDI)
El
trabajo de la ONUDI comprende la preparación
y el análisis de las propuestas para
proyectos de inversión y la puesta en
aplicación, a nivel de instalación, de los
cronogramas de eliminación gradual. Se están
estudiando las actividades siguientes:
-
Una
propuesta global de estrategia e
inversión para el sector de
refrigeración y espuma en Egipto.
-
Preparación de los proyectos de
inversión en refrigeración en Siria.
-
Preparación de los proyectos de
inversión en los sectores de espumas y
solventes en China.
El
Fondo Multilateral Provisional fue
establecido en 1991, con la sede de la
Secretaría del Fondo en Montreal. El Fondo
se consideró "provisional" hasta que entró
en vigencia la Enmienda de Londres. El Fondo
empezó a trabajar con us$160 millones de
dólares para los tres primeros años con una
disposición para aumentar a us$240 millones
de dólares cuando más países en desarrollo
ratificaran el Protocolo.
La
Segunda Reunión fijó la contribución para
1991 en 53,33 millones de dólares. En vista
de que más países en desarrollo, incluso
China, ratificaron el Protocolo, la Tercera
Reunión de las Partes aumentó las garantías
para 1992 a 73,33 millones de dólares. La
Enmienda de Londres fue ratificada por las
20 partes necesarias y entró en vigencia el
10 de agosto de 1992.
La
Cuarta Reunión de las Partes confirmó el
Fondo y a partir del I de enero de 1993, el
Fondo abandonó su estado provisional. Para
entonces, todos los países en desarrollo más
importantes habían ratificado el Protocolo y
las contribuciones para 1993 se fijaron en
us$113,33 millones de dólares. La Quinta
Reunión de las Partes en noviembre de 1993
decidiría los requerimientos para los años
19941996.
Casi
todos los países desarrollados han
contribuido al Fondo, a excepción de los
países centroeuropeos y de Europa Oriental
que solicitaron exenciones temporales por
motivo de graves dificultades financieras.
Las partes ahora están considerando si
podrían obtener contribuciones en especie de
dichos países. A partir del 31 de julio de
1993, para los años 1991 y 1992, hay giros
pendientes de unos 24 millones de dólares
contra contribuciones asignadas en garantía
de 126,66 millones de dólares.
Actualmente, 80 países en desarrollo están
clasificados como amparados por el Artículo
5. Las agencias de instrumentación están
preparando programas nacionales en 44
países. Ya se han preparado 10 programas
nacionales para Chile, China, Costa Rica,
Ecuador, Egipto, Ghana, Malasia, México,
Turquía y Zambia, los cuales han sido
aprobados por el Comité Ejecutivo. Estos
programas nacionales tienen el propósito de
eliminar unas 69.000 toneladas de SDO.
Cincuenta y tres proyectos para
demostraciones e inversiones han sido
aprobados en 16 países en desarrollo a un
costo de 55 millones de dólares para
eliminar 25.000 millones de toneladas de
SDO.
Los
programas comprenden 50 programas de
formación a nivel regional y nacional, 47
actividades de asistencia técnica e
intercambio de información, organizados por
el Centro de Actividad del Programa para la
Industria y el Medio Ambiente del PNUMA
(CAP/IMA/PNUMA). El PNUMA ha organizado
talleres de trabajo en todas las regiones
para introducir el Fondo Multilateral en los
países sujetos al Artículo S y proporcionar
un foro para la transmisión en cadena para
todos los países de la región.
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Sustancias y tecnologías de
alternativa |
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Desarrollo y transmisión de tecnologías
El
comportamiento admirable de la comunidad
mundial en cuanto a su respuesta a la
amenaza a la capa de ozono ahora ha sido
igualado por los logros tecnológicos para
sustituir a los valiosos CFC que se
encuentran en todos los sitios. Puesto que
los CFC tienen unas 3.500 aplicaciones, esto
será un logro extraordinario.
Aún
antes de la vigencia del Protocolo de
Montreal, varias de las industrias químicas
más importantes del mundo estaban trabajando
para sustituir a los CFC. Muchas de las
tecnologías para reemplazar a los CFC no se
basan en sustitutos químicos sino en
procesos alternativos. Los delegados de la
industria de los CFC han estimado que casi
la mitad de la sustitución de los CFC se
logrará mediante tecnologías de alternativa.
Alrededor del 40% del reemplazo se hará por
medio de los susti~utos químicos y el resto
por los procesos de conservación.
Doce
de los productores químicos principales
iniciaron conjuntamente el Estudio de la
Aceptabilidad Ambiental de los
Fluorocarbonos Alternativos (AFEAS) en
diciembre de 1988. Los resultados fueron
presentados a las Comisiones de Evaluación
del Protocolo a medida que estuvieron
listos. Los estudios incluyeron muchos
aspectos del impacto que tales alternativas
tendrían sobre el medio ambiente. Los
efectos tales como el calentamiento,
toxicidad aguda, o sea el efecto de una sola
exposición de alto nivel, carcinogénesis, o
sea el potencial de causar cáncer, toxicidad
del desarrollo, o sea el potencial de causar
defectos de nacimiento, genotoxicidad, o sea
el potencial de causar daños a los genes o
cromosomas. Las sustancias examinadas fueron
los hidroclorofluorocarbonos (HCFC) y los
hidrofluorocarbonos (HFC). Los HFC, a
diferencia de los HCFC, no destruyen el
ozono pero tienen el potencial para provocar
el calentamiento global.
Los
sustitutos químicos de los CFC fueron los
primeros en aparecer. Algunos países,
incluso los Estados Unidos, prohibieron el
uso de los CFC en aerosoles en 1970. Los
sustitutos químicos comprenden los
hidrocarbonos, el éter dimetílico y otros
gases comprimidos con el aire y el bióxido
de carbono. Las aplicaciones alternativas,
tales como los recipientes distribuidores de
bola movible y barra sólida, los aerosoles
de bomba mecánica, etc. también están a la
disposición del público en general, y a
menudo son más baratos que los aerosoles a
base de CFC. Todavía no se han perfeccionado
las opciones para algunas aplicaciones tales
como los inhaladores dosificadores para los
asmáticos, pero los requerimientos de CFC
para estos usos son muy pequeños.
Para
casi todas las aplicaciones del sector de la
espuma plástica hay opciones disponibles.
Las sustancias químicas incluyen el agua, el
bióxido de carbono y el pentano. La
aplicación más difícil en la sustitución de
los CFC es el aislamiento de plástico
celular rígido.
Las
opciones ahora están disponibles para
prácticamente todas las aplicaciones donde
se emplea CFC 113 o metilcloroformo como
solventes de limpieza. Quizás en ningún otro
factor de utilización haya tantas
alternativas en uso. En la industria
electrónica, los procesos de limpieza a base
de agua dan muy buenos resultados y a menudo
son más baratos que los métodos a base de
CFC. Se han desarrollado muchos procesos
"autolimpiantes" que no requieren I
limpieza.
El
uso de los CFC en la refrigeración y
enfriamiento es una de las aplicaciones más
importantes y de crecimiento más rápido en
los países en desarrollo. Los CFC desempeñan
dos funciones principales: como
refrigerantes y como agentes químicos
sopladores en la fabricación del plástico
celular rígido para aislar las cámaras
frigoríficas. Las sustancias químicas
alternativas identificadas incluyen los HFC
I 34a y HFC 152, y combinaciones de HCFC22,
123,124, 125, y 141b. Puesto que los HCFC
también destruyen el ozono y los HFC
provocan el calentamiento de la Tierra
pueden utilizarse otras sustancias como el
amoníaco, que se había usado durante mucho
tiempo pero que fue abandonado en favor de
los CFC. Algunos apoyan el uso del propano
como refrigerante. Se están desarrollando
nuevas tecnologías tales como los
refrigeradores cíclicos Stirling, el
enfriamiento por evaporación y los sistemas
de absorción, etc. En el mercado se verán
muchos refrigeradores y acondicionadores de
aire "ecológicos" en los próximos dos años.
No
hay sustitutos directos para los halones.
Otros agentes extintores como el bióxido de
carbono, el agua, la espuma y el polvo seco
son de uso corriente. Los procedimientos
alternativos, tales como las buenas
prácticas de prevención contra incendios, el
uso de materiales ignífugos y los planos
apropiados para los edificios reducen mucho
la necesidad de sistemas con halones. La
eliminación de los halones para fines de
1993, salvo para algunos usos esenciales, se
considera factible.
El
ritmo acelerado del desarrollo de nuevas
tecnologías allanará el camino para la
sustitución de los CFC en el mundo
desarrollado. En cambio, para los países no
desarrollados, el progreso dependerá de la
transmisión de las tecnologías apropiadas.
Mientras que el Protocolo de 1987 estipulaba
la asistencia técnica para los países en
desarrollo, la Enmienda de Londres en 1991,
especificaba que:
"Cada Parte tomará todas las medidas
posibles, compatibles con los programas
respaldados por el mecanismo financiero,
para garantizar que:
(a) Los mejores sustitutos disponibles,
inofensivos para el medio ambiente, y las
tecnologías afines se transmitirán
prontamente a las partes sujetas al párrafo
I del Artículo 5; y que
(b) La transmisión citada en el subpárrafo
(a) se efectuará en las condiciones más
favorables y justas."
Si
esta disposición se aplica correctamente,
junto con el Artículo 10 sobre el mecanismo
financiero, será suficiente para garantizar
que los países en desarrollo cumplan con el
Protocolo.
La
transmisión de tecnología se facilita por
medio de los programas del Fondo
Multilateral. El intercambio de información,
la cámara de compensación de información en
línea, los boletines informativos y los
talleres de trabajo regionales organizados
por el PNUMA son mecanismos clave a este
respecto. Los proyectos de inversiones y
demostraciones realizados por el PNUMA y el
Banco Mundial son también vehículos para la
transmisión de tecnología.
La
documentación de la Organización Mundial de
la Propiedad Intelectual de Ginebra, en
Suiza, contiene los detalles de las patentes
registradas y su período de validez. Los
países en desarrollo podrían hacer uso de
esta información para facilitar su búsqueda
de tecnologías.
El
Fondo Multilateral ha asistido en varios
proyectos nacionales, incluso el suministro
de gas líquido de petróleo de calidad
aerosol como un propulsante sustitutivo. Se
ha iniciado también el uso de los agentes
sopladores no CFC en las espumas, la
conversión de las fábricas de refrigeradores
y compresores a refrigerantes alternativos y
a procesos "autolimpiantes" y los productos
sustitutivos acuosos, semiacuosos e
hidrocarburados para los solventes. De los
80 países en desarrollo suscritos al
Protocolo, 16 ya han iniciado tales
proyectos, estimados en 55 millones de
dólares.
Los
problemas principales que plantea la
transmisión de tecnología son los
siguientes:
-
Persuadir a los titulares de tecnologías
que fabrican sustancias alternativas
como el HFC 134a a que transmitan dichas
tecnologías. Esto es muy difícil cuando
sólo algunas compañías poseen esta
tecnología y no están dispuestas a
transmitirla, o dan una autorización
condicional.
-
Crear la infraestructura institucional
necesaria en los países en desarrollo
para una introducción rápida de las
nuevas tecnologías.
-
Capacitar a los obreros y técnicos de
los países en desarrollo para la
utilización de las nuevas tecnologías.
Estos
problemas se superarán gracias a la voluntad
política en todos los países de sustituir a
los CFC lo más pronto posible y a los
recursos del Fondo Multilateral para
sufragar los costos de adquirir las nuevas
tecnologías y transmitirlas a los países en
desarrollo.
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El
futuro de la capa de ozono |
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La
historia del Protocolo de Montreal es
extraordinaria y sin precedentes. Mientras
que los científicos identificaron el
problema de la destrucción del ozono y
presentaron las pruebas científicas
autoritarias, el PNUMA reunió a los
encargados de elaborar la política y
científicos de todas partes del mundo y pudo
lograr el consenso en medio de muchas
opciones de políticas divergentes. A los dos
años de entrado en vigencia el Protocolo con
medidas de control limitadas sobre las
sustancias destructoras del ozono, las
partes ajustaron y enmendaron el Protocolo
en Londres para eliminar las sustancias más
destructoras del ozono hacia el año 2000 e
identificaron otras sustancias a controlar.
Las
industrias se movilizaron con rapidez para
encontrar sustitutos químicos y tecnologías
de alternativa. Las presiones de los
consumidores exigieron una reducción en el
consumo de las sustancias destructoras del
ozono por encima de los niveles estipulados
por el Protocolo. Nuevas pruebas científicas
de una destrucción del ozono sin precedentes
unidas a la factibilidad tecnológica de una
eliminación mucho más rápida motivaron a las
partes a adelantar los cronogramas durante
la Cuarta Reunión en 1992. La eliminación de
la mayoría de las sustancias químicas ahora
se realizará en 1996 y hasta los HCFC con
bajo potencial de destrucción se eliminarán
gradualmente. El consumo de bromuro de
metilo se congeló en 1993.
Las
naciones que ratificaron el Protocolo se han
dado cuenta de las desventajas que deben
superar los países en desarrollo para seguir
el mismo ritmo que los países desarrollados
y les han dado un plazo de diez años. El
Fondo Multilateral, que fue establecido para
sufragar los costos marginales de los países
en desarrollo para eliminar las sustancias
destructoras del ozono, ha demostrado gran
previsión.
Ciento veinte naciones ya han firmado el
Protocolo, 80 de las cuales son países en
desarrollo. Muchos países en desarrollo
tienen proyectado eliminar las sustancias
controladas con más rapidez que lo
estipulado por el Protocolo. Puesto que
todos los productores de sustancias
controladas y prácticamente todos los países
consumidores importantes se han suscrito al
tratado, el final de las sustancias químicas
destructoras del ozono está cerca.
Y
sin embargo, a pesar de la acción
extraordinaria acordada por las naciones
para abordar el problema de la destrucción
del ozono, la capa de ozono tardará mucho
tiempo en estabilizarse. Millones de
toneladas de los CFC de larga vida ya
producidos continuarán ascendiendo a la
estratosfera, atacando la capa de ozono. Las
observaciones científicas indican que las
pérdidas de ozono en los años 80 fue mayor
que en los años 70. Las pérdidas se han
extendido a ambos hemisferios y ocurren
durante todas las estaciones y no sólo en
invierno como antes. Las observaciones
hechas en 1992 indicaron que las pérdidas de
ozono eran mucho más graves que las
calculadas por los modelos.
La
cantidad de compuestos químicos destructores
del ozono en la atmósfera seguirá aumentando
hasta el año 2000 y la carga de cloro
atmosférico podría tardar hasta el año 2060
para alcanzar un volumen inferior a 2 partes
por mil millones, para que se estabilice la
capa de ozono por completo.
Ahora es evidente que las naciones deberían
haber actuado con más prontitud para evitar
parte de la demora, en el período
comprendido entre 1974, fecha en que los
científicos anunciaron su descubrimiento
sobre las sustancias destructoras del ozono,
y 1987 cuando se firmó el Protocolo de
Montreal original. El millón de toneladas
métricas de CFC producidas anualmente
durante ese período aplazarán el
restablecimiento completo de la capa de
ozono y tendremos que pagar las
consecuencias de estos años de demora.
Los
próximos veinte años acarrean sus propios
riesgos y sorpresas en potencia,
especialmente en cuanto a las erupciones
volcánicas que contribuyen a la destrucción
del ozono por encima de los niveles
calculados. Si bien el mundo puede expresar
su satisfacción por el trabajo realizado, no
puede relajar su vigilancia. Habrá que
controlar la capa de ozono regularmente y
realizar investigaciones para calcular los
efectos ambientales de la destrucción del
ozono. Habrá que desarrollar e introducir
nuevas tecnología~ para sustituir a todas
las sustancias destructoras del ozono.
El
ímpetu creado por los países en desarrollo
para sustituir a los CFC deberá mantenerse
por medio de la transmisión oportuna de las
tecnologías de alternativa y una puesta en
aplicación enérgica del mecanismo
financiero.
El uso
de los CFC y HCFC deberá regularse y
controlarse durante los próximos años de
acuerdo con las disposiciones del Protocolo.
Habrá que tomar medidas de control más
estrictas para el bromuro de metilo y
reducir su consumo tan pronto como sea
posible. La~i conclusiones deducidas por las
comisiones de cálculos científicos y
técnicos periódicos con respecto a la capa
de ozono han de ser acogidas con prudencia
por las partes. En realidad, la capa de
ozono tiene que hacerse volver a su nivel
original con cuidado y diligencia para que
el futuro de la vida en el planeta nunca
vuelva a sufrir las mismas consecuencias.
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El 10º
aniversario del Protocolo de
Montreal, 1997 |
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El
año 1997 marca el décimo aniversario del
Protocolo de Montreal. El Protocolo está aún
lejos de obtener resultados impresionantes.
Hacia fines de 1995, los países
industrializados habían reducido
drásticamente el consumo de varios ODS, un
consumo que anteriormente era de millones de
toneladas. El Fondo Multilateral,
establecido en 1991, ha desembolsado más de
US$500 millones de dólares para la
eliminación progresiva de las ODS en los
países en desarrollo, y cuenta con us$540
millones para el periodo 1997-1999. Los
países en desarrollo están llevando a cabo
varios proyectos para la eliminación
progresiva de mas de una tercera parte de su
consumo, antes de 1999, cuando el período de
gracia del consumo de cloroflorurocarbonos
termine. Medidas efectuadas por algunos
científicos han establecido la reducción de
las ODS en la atmósfera. Ellos predicen que
la capa de ozono comenzará a regenerarse en
unos cuantos años y que estará completamente
recuperada a mitad del siglo XXI, si el
Protocolo de Montreal continúa su trabajo
vigorosamente.
La
historia del Protocolo de Montreal ha sido
una fuente de inspiración de la cooperación
internacional entre los gobiernos,
científicos, técnicos, la industria, las
organizaciones no gubernamentales, bajo los
auspicios del Programa de las Naciones
Unidas para el Medio Ambiente. Es un ejemplo
claro de la solución de problemas
ambientales de carácter internacional.
El
Secretariado para el Ozono está organizando
varias actividades para celebrar el Décimo
Aniversario del Protocolo de Montreal de
Sustancias que Agotan la Capa de Ozono.
Estas actividades son:
1.
Estampillas conmemorativas del Décimo
Aniversario de la Firma del Protocolo de
Montreal.
2.
Artículos de la Directora Ejecutiva del
PNUMA.
3.
Nuevos artículos de expertos sobre la capa
de ozono a ser difundidos a través de la
televisión, la radio, los medios impresos
varios países del mundo.
4.
Manejo del tema del ozono en todas las
reuniones y celebraciones organizadas por el
PNUMA, tales como el Día Mundial del Medio
Ambiente, foros juveniles, encuentros
infantiles, etc.
5.
Un logotipo del décimo aniversario que
aparecerá en todos los posters y
comunicaciones relacionadas con el
Secretariado de Ozono del PNUMA.
6.
Un espacio dentro de la página de
presentación del PNUMA en Nairobi y el
Secretariado del Ozono.
7.
Un número especial dedicado a la temática
del ozono en "Nuestro Planeta" y en el
Boletín "OzonAction".
8.
Un pequeño video filme a distribuir en los
principales medios de comunicación visual de
todo el mundo.
9.
Un concurso dirigido a los fabricantes de
video-juegos para desarrollar y
comercializar un juego sobre la capa de
ozono.
La
primera actividad ya se ha materializado. La
Unión Postal Universal, en su circular No.
498 fechada el pasado 11 de noviembre de
1996 solicitó ya a sus países miembros a que
elaboren sellos y estampillas con mensajes
publicitarios sobre la acción del Protocolo
de Montreal y su décimo aniversario. Hasta
ahora, se han recibido respuestas positivas
a esta propuesta de los siguientes países:
Argentina, Brunei, Irán, Kazajstán,
Pakistán, Perú y Zambia.
En
relación con la tercera actividad, el
Secretariado del Ozono ha seleccionado 15
artículos de diferentes autores y está
haciendo las gestiones pertinentes para
obtener los permisos correspondientes y
publicarlos a la brevedad. El Secretariado
desea hacer llegar dichos artículos al mayor
número de personas posible, seleccionando el
periódico de mayor circulación en los
siguientes países: Argentina, Belarús,
Brasil, China, Colombia, Corea, Egipto,
Filipinas, India, Indonesia, Irán, Latvia,
Lituania, Malasia, Marruecos, México,
Nigeria, Perú, Siria, Rumania, Rusia,
Tayikistán, Tailandia, Ucrania y Venezuela.
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Dónde
obtener más información |
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Secretaría
del Protocolo de Montreal
Chief Officer
Montreal Trust Building, 27th Floor
1800 McGill College Avenue
Montreal, Quebec
Canadá H3A3J6
Teléfono: (1 514) 2821122
Fax: (1 514) 2820068
Secretariado
del Ozono
United Nations Environment Programme
P.O. Box 30552
Nairobi, Kenya
Teléfono: (254 2) 621234
Fax: (254 2) 226886, 226890 ó 521-930
Programa
de Industria y Medio Ambiente
Programa de las Naciones Unidas
para el Medio Ambiente
Oficina Regional para América Latina
Boulevard de los Virreyes 155
CP 11000, México, D.F. México
Teléfonos: (+52-5) 202-6394 y 202-4841
Fax: (+52-5) 202-0950
Industry
and Environment
United Nations Environment Programme
Tour Mirabeau
3943 Quai André Citroen
75739 Paris, CEDEX 15, France
Teléfono: (+33-1) 44371450
Fax: (+33-1) 40588874
Organización
de las Naciones Unidas para el
Desarrollo Industrial (ONUDI)
Director of Technology
Vienna International Centre
P.O. Box 300 A1400, Vienna, Austria
Teléfono: (43-1) 211313747
Fax: (43-1) 2309615
Programa
de las Naciones Unidas para el
Desarrollo (PNUD)
Principal Technical Adviser
Environment and Natural Resources
Group I United Nations Plaza DC2056
New York, N.Y. 10017 EE.UU.
Teléfono: (212) 9065004/5
Fax: (212) 9065365
The
Global Environment Facility
Coordinator
1883 H Street, N.W., Room S15041
Teléfono: (202) 4771234
Fax: (202) 4776391
Télex: RCA 248423
|
Programa de las Naciones
Unidas para el Medio Ambiente
PNUMA
1993
P.O. BOX 30552
Nairobi, Kenya
ISBN 92 807 1392 2
Versión impresa publicada por
Información y Asuntos Públicos
del PNUMA
P.O. BOX 30552, Nairobi, Kenya
Editado por: Naomi Poulton,
PNUMA
Diseñado por: Francisco Vásquez,
PNUMA
Una producción Banson, 3
Turville St.,Londres E2 7HR, RU |
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