Practicar el ecologismo en nuestra vida diaria es más
fácil de lo que podemos suponer. Sólo se necesita un poco de
sentido común, un poco de solidaridad en pos del bienestar
general y ponerse a pensar qué podemos hacer desde nuestro
lugar para ayudar a mejorar la difícil situación ambiental por
la que atraviesa el planeta.
No se puede decir que la voluntad de uno solo no consigue
nada. La conjunción de muchos aislados formarán una multitud
que nadie puede poner en duda.
Empecemos a hacer algo ahora mismo, cualquiera sea nuestro
lugar, la tierra nos lo agradecerá y así habremos contribuido
a salvarla.
El agua: es un error fatal dar por sentado que la
existencia de agua en el planeta es inagotable. De toda el agua
existente, solo es potable menos del 1%.
Los humanos usamos sólo agua dulce, hasta el momento la
cantidad disponible ha sido suficiente pero la contaminación
permanente de ríos, lagos y napas subterráneas hacen que cada
vez se necesiten procesos de depuración más complejos para su
potabilización y por consiguiente más costosos. Más de dos
millones de personas, principalmente niños, mueren al año en
todo el planeta por falta de agua potable.
De toda el agua que gasta un individuo en los centros
urbanos, sólo 5 litros se usan para beber y cocinar, el resto
se pierde en los desagües de baños y cocinas, sin hablar de lo
que sucede en las industrias. El ideal sería contar con un
medidor que nos permitiera controlar su uso por lo menos una vez
al mes.
Ser conscientes en el consumo de agua implica, por ejemplo:
1) Ducharse en lugar de bañarse. La ducha consume menos de la
cuarta parte del agua que se gasta en un baño de inmersión,
sin contar con la energía que se requiere para calentar el
agua. 2) Reparar las canillas que gotean y mantener en perfectas
condiciones los flotantes de los depósitos de agua. Una gota
por segundo son treinta litros al día, casi mil litros por mes.
3) El baño usa el 75% del agua de un hogar. Si no es necesario,
absolutamente necesario, no llevar el botón hasta el fondo para
no vaciar totalmente el tanque. 4) Para lavarse los dientes se
pierden 20 litros de agua y al momento de afeitarse, si se deja
la canilla abierta, se pierden 30 litros, con lo cual es mejor
cerrar la canilla y abrirla sólo en el momento que la
necesitemos.
El aire: Nuestro metabolismo necesita oxígeno para
funcionar. Con cada inspiración llevamos a nuestros pulmones
21% de oxígeno y 0,03 % de dióxido de carbono. Al espirar, el
dióxido de carbono se incrementó a un 4%, mientras que de oxígeno
sólo queda un 16%.
En los organismos vegetales, este proceso es exactamente al
revés.
El incesante crecimiento poblacional, la desaparición de
grandes extensiones de bosques, sumados a catástrofes
naturales, aumentan la proporción de dióxido de carbono en la
atmósfera, al igual que la combustión de grandes cantidades de
carbón y petróleo.
Una forma de purificar el aire que respiramos es ampliar los
espacios verdes urbanos, cuidando y reponiendo árboles en las
veredas de la ciudad. Caminar o usar la bicicleta, siempre que
se pueda, es más sano y menos contaminante.
No quemar hojas o ramas ni ningún tipo de residuos, para no
aumentar el dióxido de carbono en el aire; que en la mayoría
de los casos pueden convertirse en gases altamente tóxicos.
El hogar: Vivimos de una forma absurda; casas cada vez
más limpias en un medio ambiente cada vez más contaminado.
El nivel de contaminación ambiental dentro del hogar puede
ser superior al del exterior; esto se debe a la composición de
los productos de limpieza e insecticidas que se emplean.
Un incremento notable de enfermedades respiratorias y de
problemas dermatológicos tienen su causa en la contaminación
doméstica.
Los productos de limpieza hogareña, al filtrarse a través
de los pozos negros o por fisuras en las cloacas, contribuyen a
la contaminación de las ñapas de agua y de los ríos. Para
minimizar estos riesgos es preciso:
Limitar el uso de detergentes. Elegir los que sean
biodegradables. Se puede usar vinagre y limón en solución como
desengrasarte para cerámicos y vidrios. Esta misma solución
servirá para superficies plásticas, loza, azulejos y una gran
variedad de materiales comunes en la casa.
Para lavar inodoros y lavatorios se puede emplear bicarbonato
de sodio y agua y para desinfectar agregar media taza de bórax
disuelto en 4,5 litros de agua.
El tóxico limpia hornos puede reemplazarse por bicarbonato
de sodio diluido en agua caliente y frotar luego, suavemente,
con esponja de acero.
Las plantas aromáticas, como la albahaca o la lavanda,
ahuyentan a los insectos, sin tener que recurrir a los tóxicos
aerosoles.
Para decirle basta a las cucarachas, mezclar partes iguales
de ácido bórico y azúcar impalpable. Colocar la mezcla sobre
cualquier tipo de tapa descartable y ubicarla en armarios,
alacenas y rincones. Cuidar que el producto no se moje, pues
pierde su efecto y reemplazarlo una vez por semana.
No usar naftalina, puede afectar el hígado y los riñones.
Reemplazar por bolsitas conteniendo esencias de lavanda o
incienso.
Plantas: Cualquier planta es beneficiosa para el medio
ambiente.
Quien no disponga de tierra para sembrar o plantarlas podrá
tenerlas en macetas.
Revestir las fachadas con plantas trepadoras, refresca en
verano y protege en invierno.
Es saludable separar las propiedades con arbustos en lugar de
construir muros y vallas.
Si no se cuenta con un espacio con tierra, hay verduras,
flores y hierbas fáciles de sembrar y mantener bajo una ventana
que reciba la luz del sol.
Muchos de los condimentos que se usan para dar sabor a la
comida se pueden cultivar en macetas. Por ejemplo: perejil, orégano
o albahaca.
Las hierbas aromáticas como la menta, el estragón y el
tomillo son excelentes repelentes de plagas.
RECETAS ALTERNATIVAS PARA LA HIGIENE DEL HOGAR
Para vajilla:
*Tres cucharadas de jabón blanco rallado
*Media taza de vinagre de alcohol
*Un litro de agua
Disolver el jabón en agua, agregar el vinagre, colocar en
una botella limpia y agitar. Siempre etiquetar antes de usar.
Destapa cañerías:
Preventivamente verter una vez por semana agua hirviendo con
media taza de bicarbonato de sodio, seguido de media taza de
vinagre y un puñado de sal.
Si el desagüe se encuentra muy obstruido, diluir media taza
de bicarbonato de sodio en agua hirviendo. Dejar 15 minutos y
repetir la operación. Luego hacer circular abundante agua
hirviendo.
Insecticidas para plantas de interior:
*30 gramos de jabón blanco rallado
*1 litro de agua
*1/4 litro de alcohol de quemar
Diluir el jabón en el agua y agregar el alcohol de quemar.
Rociar las plantas. No dejarlas al sol. Las muy delicadas
enjuagarlas después del rociado con agua fría.
* Susana Papale
Presidente de la Fundación Nueva Tierra